Born in de iuesei
Extraño oficio este de banquero. Cuando piden muchas garantías se les acusa de dejar dinero solamente a los ricos. Y cuando se lo prestan a los pobres y no se lo devuelven, les acusan de generar crisis y socavar los cimientos del sistema financiero. O sea, que al final va a resultar que las clases medias somos el sostén de la humanidad... y del negocio bancario.
A ver, voy a intentar explicarlo como me lo contó a mí el otro día un economista. O sea, nivel de conocimientos económicos de niño de 10 años... que uno es de letras...
Bueno, el caso es que estamos inmersos en una crisis no se yo hasta que punto "inventada"
pero que comienza cuando los bancos americanos se lían a dar hipotecas a gente insolvente y sus impagados se multiplican.
Los bancos americanos, entonces, deciden hacer dos cosas: pedir, a su vez, dinero a otros bancos europeos y crear sociedades que gestionen la deuda de esas hipotecas impagadas. Sociedades que, en muchos casos, usan como garantía del dinero prestado por esos bancos europeos. O sea: que los bancos europeos prestan dinerito contante y sonante a los americanos y reciben a cambio hipotecas impagadas de dudosísima viabilidad.
Los americanos son muy cucos -desde luego- pero los europeos, directamente gilipollas...
Y fíjate tú de qué bonita manera un problema financiero estrictamente USA acaba de desembarcar en Europa que ríete tu de lo de Normandía.
Claro, cuando alguien a este lado del Atlántico se da cuenta del "negocio" le entra inmediatamente el pánico: ¡Por San Tío Gilito. Tenemos más impagados que botellas el mueble bar de Ernesto de Hannover!
La reacción es inmediata: ¡se acabó esto de dar tantos créditos y tantas hipotecas!. Y además subiremos los intereses y el Euribor. Hasta entonces el porcentaje de hipotecas impagadas se mantenía dentro de lo habitual pero, por supuesto, al subir el Euribor comienzan a crecer también aquí. Como -además- ya no se conceden créditos, la gente no compra coches, teles o neveras. En consecuencia los fabricantes y vendedores de neveras se quedan sin trabajo, no pudiendo hacer frente a su hipoteca... y realimentando a la bestia de la crisis que -ahora ya sí- es una realidad incuestionable.
Dicho de otro modo: que a los europeos nos toca pagar los platos rotos por los americanos. Y hete aquí porque por culpa de un tipo de Nebraska que no le pagó su hipoteca al "Bank of Oregón", un señor de Albacete no puede comprarse la moto que le gusta porque no le concede un crédito el Banco de Albacete.
Pero decía hace unas líneas que esta crisis tiene también un mucho de "inventado". Porque como ocurre casi siempre en estas circunstancias, oímos hablar tanto de crisis, de aún más crisis y del Apocalipsis en forma de crisis que a todos nos entra el miedo en el cuerpo y decidimos que ya cambiaremos de moto cuando las cosas pinten mejor. Es exactamente lo mismo que a uno no le den un crédito para comprar una moto o que ya ni lo pida porque da por senado que no se lo van a conceder. La moto en cuestión sigue sin venderse..
Mi reino por unos caballos
La última idea de los padres de la patria pasa por prohibir las motos de más de 100 caballos.
¡Claro que si! ¡Con un par! Me parece estupendo... si también prohíben los coches de más de 150, claro. Si no, pues los miembros y miembras del colectivo/colectiva motorista/motoristo nos tendremos que quejar a la ministro/ministra de igualdad por esta discriminación en materia de caballos/caballas.
Publicado por Gonzalo de Martorell, el 25/06/2008 a las 10:47
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