¡Hosanna, Hosanna en el nombre del señor... Navarro!
Acabo de leer un interesante panegírico, en forma de entrevista, sobre Pere Navarro. Lo firma Elsa Granda en la edición digital del "El País" del lunes 13 de octubre.
Debo confesar que me ha provocado vergüenza ajena por el grado de baboseo y adulación con el que se habla del Director General de Tráfico.
Alpinista en el Kilimanjaro, marino a vela, abnegado idealista enfrentado a los burócratas de Madrid...casi un hombre del Renacimiento que la Providencia y el Ministerio del Interior han puesto en nuestro destino para nuestra salvación.
¡Hosanna!
A mi, es que nunca se me ha dado bien el peloteo políticamente correcto. Se me da fatal reírle las gracias a los señores políticos, hacer como que no me entero de que la mayoría son unos cantamañanas.
Y se me da aún peor cuando el personaje no lo merece.
Y Pere Navarro, desde luego, no lo merece.
Dejémoslo claro: Pere Navarro no ha inventado nada. No ha innovado en nada. No ha revolucionado nada.
Pere Navarro se la limitado a apretar las clavijas de la represión, a poner aún más y más radares en las carreteras y a aplicar una medida -la del carnet por puntos- que copió de Francia, como él mismo reconoce en la Epístola a los Corintios que le publica El País. Y que copió mal, además...
¿Puede alguien darme cuenta, en mis pocas luces, de una única, una sola idea original o pionera de este señor, en materia de seguridad vial?
De verdad, la entrevista no tiene desperdicio.
El Director General de Tráfico, pura modestia, pura humildad, puro sentimiento, dice sin rubor cosas como "No quiero que se piense que yo presumo de haber evitado 5.391 muertes...
... Correría el riesgo de entrar en una situación de autocomplacencia que te lleva directamente a la ineficacia.... Creo que las cosas bien hechas se explican por sí solas. Me interesa más hablar de lo que no funciona"...
No quiere presumir de ello... pero ahí está, contándolo en El País y permitiendo que se lo atribuyan.
Y luego viene la otra perla... lo de que quiere hablar de lo que no funciona...
Pues venga, Sr. Navarro, hablemos de algunas cosas que no funcionan...
-La asignatura de Seguridad Vial en las escuelas desde primaria.
-Los límites de velocidad variables en función de la vía, su estado y la densidad de tráfico.
-La señalización horizontal tercermundista.
-Los guardarrailes siempre "a punto de ser sustituidos".
-Los radares colocados en lugares de baja siniestralidad.
-La convalidación de carnets de conducir de dudosa procedencia a inmigrantes.
-La falta de criterio a la hora de regular el acceso a los carnets de moto.
Las razones del increíble éxito de la gestión del Sr. Navarro hay que buscarlas, según sus propias palabras en "El País" en "unos partidos políticos implicados, una comisión en el Congreso, un fiscal muy comprometido, una sociedad que ha madurado, unos medios que toman partido, unas asociaciones de víctimas a las que se les ha dado el protagonismo que merecen, un ministro que es un lujo, un presidente que nos escucha... Todo suma".
Pues no se hable más, Sr. Navarro, que todos estos diputados, jueces, asociaciones, el Ministro y hasta el Presidente del Gobierno en persona se pongan manos a la obra a solucionar lo de los límites de velocidad, las infraestructuras, las convalidaciones "ful" y la educación vial en la escuela. Seguro que lo hacen en un periquete, con tan buena voluntad y clarividencia...
Por cierto, nótese que ni una sola vez menciona el Sr. Navarro la palabra "conductores" entre los responsables de sus "éxitos"... Lo cual, por otra parte, es lógico: toda su política se ha basado en culpabilizarlos. Cuando las cifras van mal es culpa de los conductores. Cuando van bien, es gracias a las comisiones parlamentarias, los jueces y el Ministro del Interior.
En cualquier caso, me alegra mucho saber que el Director General de Tráfico no se ha dejado llevar por la autocomplacencia. Aunque, de ser así, me preocupa aún más que diga cosas como "si no existiera, habría que inventarlo" (a propósito de uno de sus más encarnizados detractores) o, también: "Quizás hay gente que se queja y le hemos salvado la vida, pero no lo sabe".
Y digo que entonces me preocupa aún más porque semejantes reflexiones -¡Caramba! iba a decir "autocomplacientes"... - denotan un grado de soberbia casi tan elevado como la cima del Kilimanjaro que ha escalado el Sr. Navarro.
Somos tan ingratos. Él concediéndonos graciosamente el derecho a discrepar y velando por nosotros con abnegación y nosotros correspondiéndole con editoriales como este.
Pero no se preocupe Don Navarro, que siempre habrá algún periodista adulador al que encargar un artículo que le haga justicia...
Publicado por Gonzalo de Martorell "Director de la revista MotoViva", el 13/10/2008 a las 12:16
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