A vueltas con la teoría de la conspiración
La industria del automóvil vive la peor crisis de ventas desde hace 20 años.
Cuando llegan las vacas flacas los bancos dejan menos dinerito a la gente... y si no les dejan el dinerito, claro, muchos españoles no pueden cambiar de coche. Ni de moto... ni de tele... ni de nevera... pero lo que ahora nos interesa es lo de los coches... y enseguida lo explico... aunque en realidad lo he hecho mil veces ya.
Por cierto, hace unos días hablaba con un responsable del gremio de talleres y me confesaba que ellos, en cambio, están encantados... que hay más trabajo que nunca porque son muchísimos quienes deciden alargarle un par de años más la vida a su utilitario o a su moto y hacerle una buena revisión a fondo. Y, claro, las horas y los recambios caen "clinc, clinc" con la misma alegría que las caipirinhas en casa de Ronaldinho.
Decía que lo de la venta de coches es lo que me interesa porque, como ya he contado alguna vez, sostengo una particular teoría de la conspiración: cuando la industria nacional vende menos coches... hay tres o cuatro sectores que, de repente, pasan a estar en el ojo del huracán de todos los medios generalistas de información. El de las motos es uno de ellos. Se trata de mostrar a la moto como una máquina de matar. Nada es más efectivo a ese fin que un buen cuerpo descuartizado en el arcén a la hora de cenar. A base de repetir el mensaje día si y día también en el telediario, puede que se logre hacer desistir a algunos incautos de su inicial idea de comprarse una de estas terribles máquinas y sustituirlas por un bonito utilitario en el que viajar seguro y calentito. Un incauto aquí, otro incauto allá y dos coches más vendidos...
Los medios generalistas, por supuesto, secundan encantados esta idea no en vano las marcas de coches son las principales anunciantes. Y la Administración hace de tonta útil en su afán comprensible por rebajar el pico de siniestrabilidad moto que repunta en sus estadísticas. No resulta difícil convencerles de que abrir todos y cada uno de los informativos de radio y televisión del país durante seis meses con este tema es una buena idea. Al fin y al cabo, darle a los motoristas siempre es muy agradecido, que cualquier persona de bien sabe que se merecen todo cuanto les ocurra, por locos. Vale, en algunas ocasiones un automovilista con tres copas se los lleva por delante... pero si en vez de ir en moto hubieran ido en un coche, otro gallo les hubiera cantado, que para eso están los airbags.
Hablaba del de la moto, que es el que me duele a mí. Pero sería injusto olvidar que hay otros sectores que reciben también el recuerdo sutil y cariñoso de la industria del automóvil cuando a esta no le van bien las cosas. Pese a tener 4 ruedas, el de los 4x4 es otro de ellos. Los malditos todoterreno tienen la culpa de la desforestación de la Amazonia, del calentamiento global, de los disturbios en el Nepal y de la extinción del lince ibérico. Una maldita máquina de contaminar para pijos que hay que erradicar de nuestras carreteras tanto como el jabón en algunas estéticas juveniles.
El hecho de que la mayoría, salvo algún esporádico modelo Nissan, no se fabriquen en España y no ayuden a vaciar stocks también puede tener algo que ver... o no... que los conspiranoicos ya se sabe que estamos muy mal.
Hay otro sector del que se suelen acordar mucho, igualmente, los señores de los coches. Seguro que resultará sorprendente que diga que es el del turismo. De repente, a tenor de lo que empieza a mostrarse en los informativos al llegar las fechas vacacionales, los aviones se caen, los aeropuertos están saturados, los hoteles son un tugurio y determinados destinos pasan a ser considerados "de riesgo".
Evidentemente en algunos casos puede ser cierto pero, en otros, se trata de algo tan simple como quitar de la cabeza de algunos españolitos la idea de ese viaje exótico -suponiendo que hayan podido encontrar cómo financiarlo, claro- y convencer a quien quiera ser convencido de que España es muy bonita y nada como un bonito viaje familiar para conocerla. Un viaje familiar... en coche, por supuesto. Que la familia que viaja en coche unida, permanece unida. Y gasta recambio, revisiones y neumáticos.
¡¡¡E incluso quien sabe si hasta llega a comprarse uno nuevo sólo para la ocasión!!!
Evidentemente el sector del automóvil defiende sus intereses. Es plenamente consciente de su poder e influencia y emplea ambas cosas sin misericordia. Tampoco ignoro que detrás de la automoción hay muchos puestos de trabajo. Exactamente igual que los hay en el sector de la moto... aunque para la Administración no parecen tener el mismo valor en vista de los recursos que gasta en criminalizar a los vehículos de dos ruedas.
Claro que puede que todo lo anterior sea, en realidad, fruto de mi calenturienta imaginación de conspiranoico. Que una puñetera casualidad es la que ha hecho que los telediarios lleven seis meses abriendo con las cifras de motoristas muertos. O, mejor aún, que sean el reflejo del sincero interés de la Administración por nosotros los moteros y yo sea un ingrato.
Lo dejo a su opinión, amable lector...
Publicado por Gonzalo de Martorell, el 17/04/2008 a las 12:07
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