Conspiranoico
Yo, lo reconozco, soy bastante conspiranoico. De los que creen que lo de Kennedy, por supuesto, fue un complot de la mafia, la industria armamentista, los castristas, la CIA, el Kentucky Fried Chicken y el Ejército de Salvación de Iowa. Que la llegada a la luna fue un puñetero rodaje hecho en un plató de Connecticut, con un joven Chuck Norris en el papel de heroico astronauta. Y, por supuesto, lo del 11-S fue otro rollo de la CIA para poder invadir Irak y quedarse con el petroleo, que sé yo de buena tinta que Bin Laden se llama en realidad Johnny McCoy y tiene una tintorería en Nebraska que es en realidad una tapadera de actividades secretas del servicio secreto yanqui.
Vamos, que estoy bastante mal y veo complots por todas partes. Porque los políticos -lo sabe todo el mundo- son buenos y nobles. Siempre dicen la verdad, siempre juegan limpio y siempre van de cara. Se preocupan de nuestro bienestar por encima de cualquier otra cosa y no nos merecemos sus desvelos, empeñados en creer que venderían el virgo de su hija por un puñado de votos. (¿Cómo? ¿Qué no hay que generalizar? ¡Ya! Pues, nada, cuando ellos dejen de hacerlo con nosotros, yo dejaré de hacerlo con ellos...)
Por ejemplo, que las televisiones, la prensa generalista y las radios no hagan más que hablar desde hace días de lo peligrosas que son las motos se corresponde, única y exclusivamente, al loable interés que los señores de tráfico tienen en nuestra salud.
Pero como yo estoy así de desquiciado pues ya estoy imaginando cosas que no son.
Las marcas automovilísticas son las principales anunciantes de España.
No es un secreto que el año no les está yendo especialmente bien a las fábricas de coches. Tú repite constantemente que los motoristas están cayendo como moscas y ya verás como, tarde o temprano, la idea que ir en moto es morir acaba calando en la opinión pública. Sólo que el 20% de papás que iban a comprarle un scooter al niño o que iban a comprárselo ellos mismos decidan no hacerlo y renovar el utilitario algo ya habremos ganado...
Y si el Sr. Navarro consigue convencer a media España que los motoristas, en el fondo, tienen lo que se merecen por descerebrados... pues nadie le preguntará por carreteras en mal estado y seguridad vial en las escuelas y radares y helicópteros...
Porque eso, exactamente eso, es lo que al final acaba subyaciendo para muchos ignorantes en las declaraciones del ínclito señor de Tráfico, al que por cierto no le he escuchado -en su lenguaraz verborrea- comentar a cuantos de esos motoristas muertos se los había llevado por delante un automovilista imprudente.
Y es que dice el prócer Navarro que somos unos nuevos ricos y que lo que pasa es que la gente se sube en motos potentes sin tener idea ni conocimiento. Porque eso con los coches no pasa. No hay chavales de 18 años y un mes de carnet conduciendo GTI's de 150 CV... ¿verdad?
Claro que, como digo, todo esto son puras teorías conspirativas de un chalado como yo.
Debe ser que tantos golpes en el casco y tanto viento en la cara me han nublado el juicio.
¿Significa todo lo anterior que creemos desde MotoViva que todo es bonito y maravilloso en el mundo de la moto y no hay que hacer nada respecto a la accidentabilidad? Pues por supuesto que no. Pero mal vamos si la solución a los problemas de los motoristas nos la han de dar burócratas que sólo saben hablar de radares, de multas y de códigos penales. Políticos que no tienen ni idea de lo que es una moto e ignoran algo tan elemental como que las motos tienen otras referecencias de frenada, aceleración y maniobrabilidad que los coches. Tipos que no se han bajado del coche oficial en 20 años y pretenden hacernos creer que son usuarios como nosotros.
Publicado por Gonzalo de Martorell, el 14/11/2007 a las 20:06
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