Por un puñado de cruasáns...
Un conductor de Barcelona ha sido multado por la Guardia Urbana de la capital catalana por comerse un cruasán mientras conducía por las calles de la ciudad. Ignoro el grado de fruición, arrebato y entrega con el que Jordi Juanola -que así se llama el "peligroso delincuente a cruasán armado"- devorada su almuerzo. El caso es que la Guardia Urbana consideró que se distraía haciéndolo y le recetó 90 euros de dieta sana baja en calorías. Como ciudadano temeroso de Dios y del Ayuntamiento que soy (y habida cuenta que estaba a punto de cascarme una bolsa de patatas mientras conducía hasta casa) me pregunto: ¿distraen menos al volante las patatas fritas que la bollería? ¿Puede considerarse agravante que, además, sean al jamón? Es más... si uno tiene mucha gusa y se pone a conducir mientras picotea unos torreznos ¿puede costarle dicha imprudencia muchos puntos? Cuando estoy conduciendo y me pica la cabeza y me rasco, me gusta... ¿Se considera eso "distracción" o debo aguantar estoicamente el picor como ofrenda y muestra de civismo?
Es más... el otro día me sorprendí a mi mismo pensando en cosas mientras estaba al volante. Pido perdón por ello y hago propósito de enmienda.
Que se empieza así, a lo tonto, y se acaba en un espiral de degradación traficando por las esquinas con cruasans y aprovechándose de conductores con el mono de grasas insaturadas...
Publicado por Gonzalo de Martorell, el 09/05/2007 a las 23:54
Danos tu opinión
